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martes, 25 de septiembre de 2018

La Virgen de la Calle


Además de la iglesia de San Miguel Arcangel, obra románica de las más sobresalientes de la comarca y de la Ermita de Santa Lucía en lo alto del cerro, de la que hemos hablado recientemente por las excavaciones que sacaron a la luz los cimientos de un ábside mozárabe con planta de herradura en su interior, posee Andaluz otro vestigio de su pasado románico, se trata de la cabecera del antiguo templo de Santa María de la Calle, que se encuentra a unos cien metros de la de San Miguel, rodeada de construcciones que la hacen pasar casi desapercibida. Estaba en un estado bastante lamentable hasta que en 1988 fue restaurada por  la Escuela taller de Berlanga. En la web Románico Digital se hace la siguiente descripción de la iglesia: 

La cabecera, levantada en mampostería salvo los esquinales, encintados de vanos y soportes, en piedra sillar, se compone de tramo recto presbiterial y ábside semicircular. Ambos estaban abovedados en origen, el primero con bóveda de cañón -reemplazada por armadura a dos aguas- y el hemiciclo con bóveda de horno, y de ambas restan los riñones, sobre impostas achaflanadas. Aunque ha desaparecido el triunfal que daba paso al presbiterio, seguramente doblado, se mantienen los responsiones con semicolumnas adosadas -sobre altos basamentos- que les servían de apoyo. Las columnas presentan basas de perfil ático, con toro inferior aplastado y más desarrollado y fina factura. Las coronan capiteles vegetales, el del lado del evangelio con dos grandes hojas lisas de puntas rematadas en volutas y dos hojitas nervadas entre ellas. El capitel del lado de la epístola muestra doble corona de hojitas lisas lanceoladas, moldurándose ambos cimacios con listel y bisel. La bóveda de horno del hemiciclo se ceñía por un arco doblado que apoya en sendos capitelillos pinjantes, a modo de ménsulas, lisos. 


Una estrecha saetera, fuertemente abocinada al interior, se abre en el eje del ábside, y otra -muy alterada- daba luz al muro sur del presbiterio. Hoy día se accede al recinto a través de un vano adintelado moderno abierto en el muro del ábside. Junto a varias estelas discoideas ornadas con cruces, en el interior se conserva una pila bautismal de cronología románica, labrada a hacha. Su copa es troncocónica, con un bocelillo en la embocadura, y exteriormente se faceta dando como resultado un polígono de 16 lados. Mide 1,09 m de diámetro × 0,68 m de altura. Una pila de muy similares características a esta de Nuestra Señora de la Calle se conserva en el interior de la cercana iglesia de La Ventosa de Fuentepinilla. Durante la excavación de 1988 se documentó, además, un horno y un molde de fundición de campanas, probablemente de principios del siglo XIX.

Fotos: Románico digital y Soria románica.
Publicado en el blog de la parte Berlanga el 24.09.2018

Santa Lucía de Andaluz


En las excavaciones que desde mayo se llevan a cabo en la iglesia de Santa Lucía, en el cerro de Andaluz, ha aparecido un ábside de planta cuadrangular en el exterior y de arco de herradura en su interior, caso inédito en la provincia y muy escaso en la arqueología medieval castellana, lo que permite asegurar que se trata de un templo mozárabe de entre los siglos X y XI, coetáneo de San Miguel de Gormaz y San Baudelio

En el entorno de la iglesia está catalogado un yacimiento de la Edad del Hierro donde se han encontrado muchos restos celtibéricos y donde frecuentemente aparecen huellas de buscadores furtivos. En esta ultima intervención, el equipo dirigido por Diana Vega ha encontrado un maravedí de Enrique IV, tejas con dibujos, una canalización entre la esquina suroeste y la sureste e indicios de la reforma del suelo de la iglesia cuya  nave mide 16,75 x 7,54 metros y la cabecera 4,74 x 4,40 metros
También en el cerro hay referencias históricas de una fortificación que comunicaría visualmente con la alcazaba de Gormaz de la que futuras excavaciones podrían aportar mas datos. En un cortado del cerro parecen identificarse restos de una atalaya árabe similar a la  Torremocha de Fuente Tovar.
La Villa de Andaluz tuvo uno de los fueros mas antiguos de Castilla, concedido por Alfonso VI en 1089 y fue cabecera de una Comunidad de Villa y Tierra a la que pertenecían las aldeas de Valderrueda, Valderrodilla, Fuentepinilla, Torreandaluz, Osona, La Seca, La Ventosa, Centenera, Fuentelárbol y Tajueco.



Publicado en el blog de la parte Berlanga el 13.09.2018

jueves, 8 de diciembre de 2016

El bosque de San Jerónimo


En el término de Andaluz, equidistante de este pueblo y de los de Centenera y Valderrueda se encuentra el Bosque de San Jerónimo que perteneció a los duques de Abrantes, señores de Fuentepinilla y su Tierra,  que construyeron aquí una casa de recreo con capilla incluida dedicada a San Jerónimo.

La casa fue expoliada en los años ochenta del pasado siglo y desde entonces yace abandonada muy cerca del camino que va de Andaluz a Centenera.

Cuentan en Valderrueda que también hay en el bosque dos casas de carbonero, donde se fabricaba el carbón vegetal con la madera de carrasca.

Cuadro: Ghirlandaio. San Jerónimo en su estudio


martes, 4 de mayo de 2010

Por la Andalucía de Soria

Por el río andaluz,
por ese río que por preliminares
alza cuna de montes,
viendo la luz en sábanas de frío (…)
Rafael Alberti, El poeta en la calle
En efecto, esto es lo que aquí propongo: una excursión por las entrañas de Soria, a la vera del río Andaluz, arroyo humilde, de caudal mínimo durante el estío pero rugiente cuando su cauce recoge el fruto de las nevadas; afluente del padre Duero, cuyas aguas penetra con las suyas, precisamente, en la dehesa del pueblo que se reconoce por la misma denominación: Andaluz, andalucinos su gentilicio, que en la actualidad sólo cuenta con veinte habitantes, agrupado su ayuntamiento al de Berlanga de Duero, apenas a siete kilómetros por carretera (a veinticinco de Almazán y El Burgo, a cuarenta y tres de la capital de provincia), con huerta que ofrece bien sazonadas alubias, pródigos sus alrededores en carrascas y robles, enebros, fresnos (algunos, notables, de mucha edad) y álamos, bergazas y espinos con cosecha de majuelas que rinden magnífico pacharán (sic), refugio propicio para nutridas camadas de ciervos y jabalíes, zorros, perdices, conejos y buitres leonados, que en ocasiones semejan una suerte de Arca de Noé en aquellos bosquedales.

Campos de Castilla, Andalucía de Soria. Nos encontramos a novecientos diecinueve metros sobre el nivel del mar, en la desembocadura de un portillo natural, La Hoz, limitando al norte con Valderrueda, cuya iglesia de la Asunción luce un hermosa portada románica y elementos góticos, al este con Centenera de Andaluz, patria de la Virgen de Linares, imagen del siglo XI que apareció en un campo de lino (“Virgen Santa de Linares/ eres hermosa princesa/ salisteis a un labrador/ en la punta de una reja”), y Rebollo de Duero, apodados sus naturales con un llamativo cultismo latino, el de bilitres, de origen absolutamente desconocido, literalmente “dos letras”, muy ilustrados, al sur con Fuente Tovar, hasta el siglo pasado llamada Fuentelpuerco, y al oeste con Tajueco, pueblo de arraigada tradición ceramista.
Andaluz, lugar estratégico en la alta Edad Media, obligado punto de paso de las algaras de los musulmanes, y más que posible camino de retirada desde Calatañazor hasta Medinaceli de un Almazor moribundo, también recibe otros nombres en la documentación de histórica: Ffandaluz, Handaluz o Andalux, todos ellos a las claras indicativos de unas raíces hundidas en la época más oscura de la Reconquista, plantadas sobre vestigios ibéricos, repoblación de mozárabes andaluces, quienes levantaron la ermita de San Baudelio de Berlanga, según Jiménez Lozano “la Capilla Sixtina del arte mozárabe” o, en palabras de Gómez Moreno, “el ejemplo más mahometano de la arquitectura mozárabe”.
En la actualidad, Andaluz únicamente conoce cuatro o cinco casas abiertas durante el invierno, aunque sus veintipocos vecinos llegarían a ser, según don Pascual Madoz, cerca de once mil en sus mejores tiempos, cantidad que no deja de causar asombro. En cualquier caso, no ofrece ninguna duda de la importancia señera de esta villa en los remotos tiempos de la Reconquista. En prueba de ello, he aquí un dato de valor indudable: el Fuero de Andaluz, otorgado en 1089 y en Burgos por el conde Gonzalo Núñez de Lara, bajo el reinado de Alfonso VI, es anterior a los de Soria, fechado entre 1190 y 1214, y Medinaceli, del siglo XIII, y también se anticipó a los perdidos de Yanguas y Medinaceli, ocupando así un puesto de cabecera entre los fueros castellanos (el primero sería la carta–puebla de Brasoñosera, extendida el 13 de octubre del 824 en latín altomedieval por el conde Nuño Núñez, conservado en copias silenses que presentan interpolaciones tardías).
El Fuero de Andaluz precisa los lugares, pueblos y aldeas que formaban la Villa y Tierra de Andaluz; a saber: Andaluz, Centenera de Andaluz, Tajueco, Valderrueda, Valderrodilla, Fuentepinilla, Fuentelárbol, La Ventosa, Torreandaluz, Osona y La Seca más los actuales despoblados de Quintanar y Fuentelfresno, comarca elevada al rango de Estado de Andaluz por Enrique II el 13 de febrero de 1366, que concedió su gobierno a Juan Ramírez de Arellano, Conde de Aguilar, Señor de Cameros y de Andaluz, vigente como Señorío de Andaluz hasta bien entrado el siglo XIX, mientras su arciprestazgo, constituido en 1136, llegó como tal a 1958, cuando el azote de la despoblación ya se mostraba implacable, obligada entonces la Iglesia la reducción de sus estructuras.
El Fuero de Andaluz regulaba el gobierno, fijaba penas y establecía derechos públicos y privados, sentando las bases de un vivir sometido a normas, decisivo paso adelante en el modo de entender la administración. Son diez folios, escritos por ambas caras, que abordan todo tipo de asuntos, desde los plazos de las querellas hasta el régimen de los ganados o el precio de saltar los dientes al vecino:
… Todo omne que firiere a otro en la boca yl echare los dientes o los crebare que por cada diente peche III morabetinos [maravedí, dinar almorávide], esto es dicho por los VI dientes de suso e por los VI dientes de yuso e por los otros dientes mas acerca que peche por cada uno II mor.(abetinos). E por los otros, más dentro, sennos mor.(abetinos). Por cada uno e sin esto que peche los X mor.(abetinos) por sus livores [herida o lesión] …
A tono con ese acervo de histórico, la comarca, el antiguo Estado de Andaluz, se muestra pródiga en consejas, leyendas y refranes, literatura oral para sabidurías pardas y escarmentadas. Con una iglesia románica de libro, San Miguel Arcángel, declarada Monumento Histórico–Artístico en 1948, en la que sobresalen su portada, una galería porticada de diez arcos, la imagen del siglo XIII de la Virgen de Santa Lucía y una necrópolis del XVII, todavía con llamativos restos en pie de su castillo y con un puente soberbio, de seis ojos y cimientos romanos, sobre las aguas impetuosas del Duero, Andaluz fija en el corazón de la Meseta la huella constitutiva del Sur, absolutamente fundamental en los tiempos de formación de nuestra identidad.
Como señaló Antonio Machado, arco tendido entre Sevilla y Soria, si “la verdadera historia” de un país casi nunca se encuentra “en lo que de él se ha escrito”, quizás el caminante curioso descubra algunas de nuestras claves comunes si aventura sus pasos por estos rincones de las tierras sorianas. Realidad elocuente: un Estado y un río Andaluz en Castilla, imagen, cifra y resumen de una simbiosis enriquecedora, crisol de España en pluralidad. “La verdad es lo que es/ y sigue siendo verdad/ aunque se piense al revés”.
GONZALO SANTONJA GÓMEZ ARMERO Director de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua
mus-A (Revista de los museos de Andalucía) nº 9, febrero 2008

miércoles, 21 de mayo de 2008

8 de julio de 1944

Decreto de 8 de julio de 1944, por el que se declara monumento histórico-artístico a la iglesia de San Miguel Arcángel de Andaluz (pinchar para verlo ampliado)



Ver mapa más grande

martes, 20 de mayo de 2008

La Villa de Andaluz


De los pueblos que forman esta comunidad de Fuentepinilla, es sin duda la Villa de Andaluz la que guarda mas muestras artísticas, fruto sin duda de haber sido la capital de la misma a finales del siglo XI, tras la expulsión de los moriscos y la creación de las comunidades de villa y tierra, y también por su situación estratégica, sobre el puente del Duero, junto al portillo que sirvió de paso natural, tanto para los ejércitos como para los rebaños de la Cañada real riojana o Galiana.

Andaluz ocupa la ladera sur de un domo cretácico cortado en dos por el río Andaluz o Fuentepinilla, que a pocos metros desemboca en el Duero, muy cerca del puente. En este cerro debió estar el llamado Castro de Andaluz utilizado hasta el siglo XI y citado por Grimaldo. Fue enclave importante en la reconquista.
Tuvo castillo árabe que defendía el portillo, del que sólo quedan en lo alto del cerro, restos de cimientos en mampostería de una fortificación de forma rectangular de 25 metros de lado, que según Clemente Sáenz y Florentino Zamora debió tener una torre en la esquina noroeste y un aljibe en el opuesto. Dice la tradición que por aquí pasó derrotado Almanzor con los restos de su tropa después de la batalla de Calatañazor camino de Medinaceli. Es casi seguro, aunque no quede reflejado en las crónicas, que en 1060 Andaluz ya se encontrara en manos cristianas, gracias a la ocupación de la zona en la expedición de Fernando I
Andaluz fue la capital del Alfoz que abarcaba diez aldeas y 184,15 Km2. y que se mantuvo integro hasta la desaparición de las Comunidades en el siglo XIX. Cuentan que llegó a tener 11.000 vecinos, y así lo recoge Madoz, que habla de muchos vestigios de población, como cimientos de casas, edificios arruinados y muchísimos sepulcros. En 1089, Alfonso VI otorgó a la Comunidad un fuero real, del que aún se conserva una copia en romance en el Museo diocesano del Burgo. La Comunidad de Andaluz fue de realengo hasta 1366 en que Enrique II de Trastámara, con la pauta de conceder señoríos a los nobles que le habían ayudado a deponer al rey don Pedro, se la entregó a los Condes de Aguilar, que en 1380 trasladaron la capital a la hasta entonces aldea de Fuentepinilla.
La Iglesia de San Miguel está situada, como de costumbre en la parte alta de la población y es el primer monumento fechado de la provincia (1152, que corresponde al 1114 de nuestro calendario). De la construcción original no se conservan sino partes de los muros N. y S. de la nave y la galería, esta bastante posterior. Es notable su portada meridional, muy abocinada, compuesta por cinco arquivoltas de medio punto, alternativamente planas decoradas con ajedrezado y de baquetón. Aquellas apean sobre pilastras y estas sobre columnas, unas y otras sobre un podio. Los capiteles interiores son de cuadrúpedos afrontados y una sola cabeza, y los exteriores de grandes pencas bulbosas. Las impostas se decoran con cuadrifolias revueltas con tallos. En las enjutas se ven dos bajorrelieves, a la derecha un grifo alado y a la izquierda un león atacando, bajo el cual hay un epígrafe en mal latín que informa que el templo se terminó en 1114 y su autor fue un tal Subpiranus.
Es muy interesante la galería porticada, posterior a la iglesia en medio siglo y de tipo poco frecuente en Soria y más corriente en Segovia. No solo estaba porticado el muro meridional sino también el oriental y el occidental, aunque el ala este ha desaparecido y de la oeste solo quedan dos arcadas. En la sur y sobre alto podio voltean seis arcadas de medio punto que apean alternativamente sobre columnas de fuste sencillo y cuádruple, bastante rechonchos y con amplias basas. Sigue el arco de ingreso, sobre jambas con impostas decoradas con puntas de diamante, y a continuación otras dos arcadas, con parteluz de fuste sencillo, como la pareja occidental. Los capiteles respectivos, de muy considerable tamaño, bien conservados y de excelente ejecución, representan: Grandes volutas de escaso relieve con ábaco de rosetas radiales; Tosco entrelazado, con cimacio de bezantes; Hojas estriadas y ábaco de círculos secantes; Uno pregótico con hojas de vid con racimos, igual que el cimacio correspondiente; Palmetas y bulbos con ábaco de bifolias; Vegetales rizados con cimacio de cuadrifolias. En el occidental se efigia una tosca figura humana muy cabezona entre dos cuadrúpedos, y el ábaco se decora con delicados entrelazados de ojivas. Por encima de las claves e los arcos se conservan algunos modillones, unos de cabecitas y otros sencillos.

EL TESORO OCULTO DE ANDALUZ

Partiendo de la base de que la simbología Románica y Medieval, carece de un “ diccionario” perfecto o preciso y de que el arte de descifrar símbolos, es sumamente complejo y está supeditado a un concepto a su vez muy subjetivo, hemos de hacer una reflexión exacta sobre este tema, o axioma, antes de adentrarnos en la explicación temática de los símbolos representados en los capiteles de la iglesia soriana de S. Miguel en Andaluz; capiteles pertenecientes a una galería porticada, que en su día se cegó (desconocemos las causas), pero que constituyen un pequeño museo por su extensión, pero grandioso por la riqueza simbólica y estilística, que en ellos se da. Como decía más arriba, el arte de descifrar símbolos, es algo realmente complejo y nunca podremos afirmar a ciencia cierta y con total seguridad, lo que una determinada imagen representada en un determinado lugar, pueda simbolizar o representar en concreto. Ahora bien, teniendo en cuenta una serie de elementos que se dan “a priori”, podemos dar una determinada explicación, más o menos concreta, en base a unos supuestos dados y de ahí, relacionando elementos y supuestos, podemos llegar a una determinada conclusión y esto es lo que nos hemos propuesto realizar con los capiteles de la iglesia de S. Miguel, en Andaluz, Soria.

Si tenemos en cuenta la temática allí encontrada y la advocación de la iglesia a S. Miguel Arcángel, podemos llegar al supuesto de que el maestro o maestros que esculpieron estos capiteles, quisieron hacernos llegar la idea de la vida y la muerte, plasmada específicamente en el capitel que representa una figura envuelta en una especie de “sudario” (ver foto), donde además, podemos apreciar las imágenes de la luna y el sol, a ambos lados de la figura…
En otra cara del capitel, vemos representados dos caballos; la figura del caballo, aparece también en otros capiteles y está por demás explicar que el caballo posee unas connotaciones ctónicas, es decir relacionadas con la muerte y en este caso, si unimos esta simbología y la representación del personaje con el sudario, la luna y el sol… vendrían a recordarnos el paso de la vida a la muerte o viceversa. Y ahora, nos preguntamos, ¿qué relación tiene todo esto con S. Miguel? Sencillamente, recordemos que S. Miguel es el arcángel que lucha contra el demonio, símbolo del pecado; portador, a su vez, de la balanza, posee el valor de “psicopompo” o pesador de almas; S. Miguel es el arcángel capaz de pesar en su balanza el alma de los muertos al pasar a la otra vida, y en su balanza pesa los vicios y virtudes de los difuntos; y aquí, en la iglesia de Andaluz, llegamos a la conclusión de que los temas plasmados en el resto de los capiteles no son, ni más ni menos, que una representación de vicios y virtudes, aunque desconocemos el orden en el que estos capiteles estarían colocados dentro de la galería cegada; pero aun así, estamos convencidos de que el tema representado es este: ¡¡Vicios y Virtudes, la eterna lucha entre el Bien y el Mal!!
Así, vemos representados una serie de Vicios, tales como:
Machos cabrios, representación de la lujuria (tema sumamente importante y muy representado en la simbólica cristiana). Este animal es la imagen de la lascivia, el demonio y la impureza.
Centauro, símbolo de la fuerza bruta, asociado a la lujuria y al vicio en general. Cuando se les representa con un arco en las manos, se convierte en Sagitario, signo zodiacal. Una variedad, aunque rara, es el “onocentauro”, mezcla de hombre y asno.
Serpiente, símbolo por antonomasia del pecado y del demonio.
Arpía, también son animales maléficos, normalmente con cuerpo de rapaz y cabeza humana(masculina o femenina). Es un animal traicionero, que atrae a los hombres hacia el pecado; se representa con cabeza de mujer, cuerpo de ave y cola de reptil. Su significado literal sería:“Espíritu dominador de la Tempestad” y sólo el soplo del viento, en este caso el “espíritu de Dios”, las puede dominar.
Hasta aquí, podemos decir que hemos enumerado, todos los vicios representados en esta serie de capiteles, pero en la iglesia de Andaluz, también encontramos una serie de “símbolos buenos”, como las Aves, el Buey y otros que representarían las Virtudes.
Las Palomas, Cigüeñas, y las aves en general, son símbolos del espíritu, la paz y de la virtud.
El Gallo y el León, que también están representados en S. Miguel, son animales representativos de la inteligencia, la protección y la vigilia.
El Erizo, también posee connotaciones relacionadas con la protección y suele situarse su representación en las arquerías cercanas a los pórticos de las iglesias; hablo del erizo, porque en ésta iglesia existen algunos “personajes o rostros”, que recuerdan a algún tipo de animal con bigotes o algo similar, aunque determinar de ”qué” se trata, escapa a mis conocimientos.

Aunque carecemos de muchos datos, de cómo estaban dispuestos estos capiteles, de la mano o manos de maestros que pudieron intervenir en sus tallas y muchos otros detalles, hemos querido proporcionar un poco de luz, sobre todo para aquellos caminantes, en busca de restos y tesoros románicos, que saben apreciar el valor de estos hallazgos y de lo que a través del tiempo, el hombre y la historia han querido legar a la Humanidad; y fuera de concreciones estrictas, lo que sí podemos afirmar, es que lo representado en los capiteles de S. Miguel, de Andaluz, es “La Eterna lucha entre el Bien y el Mal”
Si hemos conseguido o no dar un poco de luz, sobre el tema, el buen lector y el mejor estudioso, nos lo hará ver…. ¡¡nuestra intención ha sido la mejor!!!
Teresa Hérnández Benito (del blog "Soria, se hace camino al andar")