El conocimiento es una riqueza que se puede transmitir sin empobrecerse.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Tajueco en la tele

El pueblo es el pueblo, y el tuyo es el tuyo; dice un paisano de Tajueco en un momento del reportaje que la televisión regional dedicó al Cántico de las Ánimas, tradición arraigada en este pueblo, a la que no parece afectar la recesión demográfica que sufre la comarca.

Regocija comprobar la buena armonía que siempre ha habido en Tajueco y como esta tradición singularísima  se ve reflejada todos los años en algun medio de comunicación.

En el reportaje se intercalan escenas de otro evento mucho más pedestre por no decir basto, en el pueblo de Frías (Burgos) de cuya contemplación quedan excusados los lectores de este blog por carecer de interés. Las partes que hablan de Tajueco se encuentran dirigiendo el cursor del video hasta los minutos 
13.30,    21.25,    32.30,    38.00    y    42.44

viernes, 6 de abril de 2012

Gervasio Manrique

Del Diccionario histórico de la antropología española. Carmen Ortiz García y Luis Ángel Sánchez Gómez:

MANRIQUE HERNANDEZ, Gervasio
n. en Osona (1890), m. en Soria (1978. Folklore, geografía.
Inspector de primera enseñanza, Manrique Hernández firmó muchas de sus obras como Gervasio Manrique de Lara, en recuerdo de la Tierra de donde procedían él y su familia. Aunque publicará buena parte de sus artículos y libros despues de la Guerra Civil, la linea de trabajo de Manrique puede ser enclavada dentro del quehacer -muy abundante en la literatura etnográfica española- de aquellos escritores costumbristas que, sobre todo antes del año 36 se ocuparían de las tradiciones locales de su entorno.
Relacionado con un grupo influyente de sorianos -interesados por la historia y tradiciones de su tierra, y que frecuentemente se acercarían al folclore- Manrique de Lara edita en 1936 una obra con ciertas pretensiones, Soria, la ciudad del alto Duero. Leyendas y traciciones de su provincia. En ella resume, de forma asistemática, una variadísima información sobre las fiestas, costumbres y relatos -orales y escritos- de su tierra. Ya en 1949 publica Castilla, sus danzas y canciones, en donde revela, junto a una escritura sugerente, ya puesta de manifiesto en su libro anterior, cierta superficialidad en su aproximación a lo etnográfico. Da por buena, por ejemplo, la visión de algunos autores del 98, sobre la ausencia de cancionero vivo en la tradicion oral castellana. Algo que la recopilacion de Kurt Schindler, en tierras sorianas, unos años antes, ya había desmentido sobradamente. En 1955 se imprime un trabajito suyo sobre Vida pastoril, y en 1961 una obra de mayor ambición y exigencia, Geografía humana del Duero. En 1963 vuelve a publicar en la Revista de dialectología y tradiciones populares, un artículo en que divaga literariamente sobre algunas generalidades del folklore castellano: El casticismo de Castilla en el folklore. Mas interesante, aunque solo sea  porque este libro constituye una de las escasas exploraciones que del humor popular se han hecho en nuestro país, es su Humor castellano, cuentos populares (1974)
Entre las publiaciones de Manrique de asunto no etnográfico destacan Sanz del Rio (1935) y Fray Tomás de Berlanga, descubridor del archipiélago de Colón (1963)
Otros títulos de Don Gervasio AQUI


Manrique era suegro del cineasta Luis García Berlanga (1921-2010) y abuelo de Cárlos Berlanga (1959-2002) conocido artista musical, con quien guardaba un gran parecido físico.

martes, 7 de junio de 2011

Libro de La Ventosa


Título:  En Soria las aldeas se mueren : La Ventosa de Fuentepinilla  
Autor:  Vallejo de Miguel, Alfredo 
Soria : Diputación Provincial, 2009. 
223 p. : il., col. ; 25 cm. 
ISBN  84-96695-38-7 

lunes, 4 de abril de 2011

La iglesia de Osona en Arquivoltas

Descripción del exterior de la iglesia de San Antonio, de Osona, en la página de Arquivoltas. Pinchar en la foto para ver.
En el interior se encontraba ESTE impresionante frontal de altar medieval, actualmente descontextualizado, formando parte del museo diocesano del Burgo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Incendio en La Ventosa

En la madrugada del 3 de marzo de 1903, se produjo un incendio en La Ventosa de Fuentepinilla, que redujo a cenizas seis casas y seis pajares.
Foto de Artehispania, en Panoramio

lunes, 2 de agosto de 2010

El rayo de Centenera

...La piedra me la había regalado otro niño, hijo de un labrador del pueblo de Centenera de Andaluz, quien la había encontrado en un sitio del término de este pueblo donde, según decía, solían hallarse muchas.
Añadía, mi amigo de la infancia, que la piedra en cuestion era un rayo que había caido como núcleo de una chispa eléctrica en una exhalación, y penetrando siete estados debajo de tierra, a los siete años había salido por si misma a la superficie. ¡Lástima grande que aquel labrador haya muerto y mi compañero de la niñez esté en la tumba! A vivir uno y otro, yo corriera al pueblo de Centenera de Andaluz, y haciéndome llevar al sitio donde se halló aquel rayo, rebuscara hasta encontrar algunos de ellos, no con menos afán que el avaro minero busca las venas de oro en las entrañas de la tierra; que aquellas piedras no eran rayos sino armas ofensivas o instrumentos de labranza empleados por los hombres, allá, muy lejos, cuando no se conocían el hierro ni el acero.
Llámanse en general estas piedras, armas, instrumentos, hachas y martillos celtas, atribuyéndolas a los primeros tiempos de estos pueblos o razas; pero los sabios modernos calculan con fundamento que pertenecen a una época más remota en que los usaron hombres de distintas razas y origen diferente de los Celtas, los Iberos y Vascos que tenemos equivocadamente por los primeros pobladores de nuestro suelo.


(Soria. Nicolás Rabal)

martes, 4 de mayo de 2010

Por la Andalucía de Soria

Por el río andaluz,
por ese río que por preliminares
alza cuna de montes,
viendo la luz en sábanas de frío (…)
Rafael Alberti, El poeta en la calle
En efecto, esto es lo que aquí propongo: una excursión por las entrañas de Soria, a la vera del río Andaluz, arroyo humilde, de caudal mínimo durante el estío pero rugiente cuando su cauce recoge el fruto de las nevadas; afluente del padre Duero, cuyas aguas penetra con las suyas, precisamente, en la dehesa del pueblo que se reconoce por la misma denominación: Andaluz, andalucinos su gentilicio, que en la actualidad sólo cuenta con veinte habitantes, agrupado su ayuntamiento al de Berlanga de Duero, apenas a siete kilómetros por carretera (a veinticinco de Almazán y El Burgo, a cuarenta y tres de la capital de provincia), con huerta que ofrece bien sazonadas alubias, pródigos sus alrededores en carrascas y robles, enebros, fresnos (algunos, notables, de mucha edad) y álamos, bergazas y espinos con cosecha de majuelas que rinden magnífico pacharán (sic), refugio propicio para nutridas camadas de ciervos y jabalíes, zorros, perdices, conejos y buitres leonados, que en ocasiones semejan una suerte de Arca de Noé en aquellos bosquedales.

Campos de Castilla, Andalucía de Soria. Nos encontramos a novecientos diecinueve metros sobre el nivel del mar, en la desembocadura de un portillo natural, La Hoz, limitando al norte con Valderrueda, cuya iglesia de la Asunción luce un hermosa portada románica y elementos góticos, al este con Centenera de Andaluz, patria de la Virgen de Linares, imagen del siglo XI que apareció en un campo de lino (“Virgen Santa de Linares/ eres hermosa princesa/ salisteis a un labrador/ en la punta de una reja”), y Rebollo de Duero, apodados sus naturales con un llamativo cultismo latino, el de bilitres, de origen absolutamente desconocido, literalmente “dos letras”, muy ilustrados, al sur con Fuente Tovar, hasta el siglo pasado llamada Fuentelpuerco, y al oeste con Tajueco, pueblo de arraigada tradición ceramista.
Andaluz, lugar estratégico en la alta Edad Media, obligado punto de paso de las algaras de los musulmanes, y más que posible camino de retirada desde Calatañazor hasta Medinaceli de un Almazor moribundo, también recibe otros nombres en la documentación de histórica: Ffandaluz, Handaluz o Andalux, todos ellos a las claras indicativos de unas raíces hundidas en la época más oscura de la Reconquista, plantadas sobre vestigios ibéricos, repoblación de mozárabes andaluces, quienes levantaron la ermita de San Baudelio de Berlanga, según Jiménez Lozano “la Capilla Sixtina del arte mozárabe” o, en palabras de Gómez Moreno, “el ejemplo más mahometano de la arquitectura mozárabe”.
En la actualidad, Andaluz únicamente conoce cuatro o cinco casas abiertas durante el invierno, aunque sus veintipocos vecinos llegarían a ser, según don Pascual Madoz, cerca de once mil en sus mejores tiempos, cantidad que no deja de causar asombro. En cualquier caso, no ofrece ninguna duda de la importancia señera de esta villa en los remotos tiempos de la Reconquista. En prueba de ello, he aquí un dato de valor indudable: el Fuero de Andaluz, otorgado en 1089 y en Burgos por el conde Gonzalo Núñez de Lara, bajo el reinado de Alfonso VI, es anterior a los de Soria, fechado entre 1190 y 1214, y Medinaceli, del siglo XIII, y también se anticipó a los perdidos de Yanguas y Medinaceli, ocupando así un puesto de cabecera entre los fueros castellanos (el primero sería la carta–puebla de Brasoñosera, extendida el 13 de octubre del 824 en latín altomedieval por el conde Nuño Núñez, conservado en copias silenses que presentan interpolaciones tardías).
El Fuero de Andaluz precisa los lugares, pueblos y aldeas que formaban la Villa y Tierra de Andaluz; a saber: Andaluz, Centenera de Andaluz, Tajueco, Valderrueda, Valderrodilla, Fuentepinilla, Fuentelárbol, La Ventosa, Torreandaluz, Osona y La Seca más los actuales despoblados de Quintanar y Fuentelfresno, comarca elevada al rango de Estado de Andaluz por Enrique II el 13 de febrero de 1366, que concedió su gobierno a Juan Ramírez de Arellano, Conde de Aguilar, Señor de Cameros y de Andaluz, vigente como Señorío de Andaluz hasta bien entrado el siglo XIX, mientras su arciprestazgo, constituido en 1136, llegó como tal a 1958, cuando el azote de la despoblación ya se mostraba implacable, obligada entonces la Iglesia la reducción de sus estructuras.
El Fuero de Andaluz regulaba el gobierno, fijaba penas y establecía derechos públicos y privados, sentando las bases de un vivir sometido a normas, decisivo paso adelante en el modo de entender la administración. Son diez folios, escritos por ambas caras, que abordan todo tipo de asuntos, desde los plazos de las querellas hasta el régimen de los ganados o el precio de saltar los dientes al vecino:
… Todo omne que firiere a otro en la boca yl echare los dientes o los crebare que por cada diente peche III morabetinos [maravedí, dinar almorávide], esto es dicho por los VI dientes de suso e por los VI dientes de yuso e por los otros dientes mas acerca que peche por cada uno II mor.(abetinos). E por los otros, más dentro, sennos mor.(abetinos). Por cada uno e sin esto que peche los X mor.(abetinos) por sus livores [herida o lesión] …
A tono con ese acervo de histórico, la comarca, el antiguo Estado de Andaluz, se muestra pródiga en consejas, leyendas y refranes, literatura oral para sabidurías pardas y escarmentadas. Con una iglesia románica de libro, San Miguel Arcángel, declarada Monumento Histórico–Artístico en 1948, en la que sobresalen su portada, una galería porticada de diez arcos, la imagen del siglo XIII de la Virgen de Santa Lucía y una necrópolis del XVII, todavía con llamativos restos en pie de su castillo y con un puente soberbio, de seis ojos y cimientos romanos, sobre las aguas impetuosas del Duero, Andaluz fija en el corazón de la Meseta la huella constitutiva del Sur, absolutamente fundamental en los tiempos de formación de nuestra identidad.
Como señaló Antonio Machado, arco tendido entre Sevilla y Soria, si “la verdadera historia” de un país casi nunca se encuentra “en lo que de él se ha escrito”, quizás el caminante curioso descubra algunas de nuestras claves comunes si aventura sus pasos por estos rincones de las tierras sorianas. Realidad elocuente: un Estado y un río Andaluz en Castilla, imagen, cifra y resumen de una simbiosis enriquecedora, crisol de España en pluralidad. “La verdad es lo que es/ y sigue siendo verdad/ aunque se piense al revés”.
GONZALO SANTONJA GÓMEZ ARMERO Director de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua
mus-A (Revista de los museos de Andalucía) nº 9, febrero 2008

sábado, 20 de febrero de 2010

La iglesia de San Juan de Fuentepinilla es gótica, pero conserva de la primitiva fábrica románica de mediados del XII, la portada meridional con tres arquivoltas de medio punto, la central de baquetón y planas las otras, que descansan sobre jambas y un par de columnas con basas toridales y capiteles de grifos. Las impostas están decoradas con roléos y culebras entrelazadas. En el siglo XVI se decidió su remodelación y se encargó un proyecto ambicioso al afamado arquitecto Pedro Rasines. Tan ambicioso era el proyecto que como solía pasar muy a menudo, no se llegó a concluir. Aprovechando los soportes de la vieja fábrica románica se amplió el espacio con tres naves que llevan bóvedas de crucería

sábado, 7 de noviembre de 2009

Fuentelárbol en "Picota y cepo"

Por su interes, como denuncia de la chapuzas que se perpetran en nuestra tierra con el patrimonio artístico, rescatamos integro el artículo publicado el día 5 de noviembre de 2009
en el blog PICOTA Y CEPO titulado "EGO SUM LUX ELECTRICUM", con el permiso de su autor, y nuestro agradecimiento por su extraordinaria labor de desfacedor de entuertos.

¿Se están preguntado, quién es el afortunado poseedor de este magnífico tendido eléctrico de cinco líneas? ¿Les intriga saber, quién disfruta en su edificio de esta maravilla de la técnica moderna? No se pongan nerviosos, sigan el cable, foto a foto, y verán quién tiene la suerte de gozar a plena satisfacción con esta auténtica bomba de relojería descontrolada.

De ese conjunto de líneas, sale una, en forma de cable despreocupado, que recorre el muro del edificio y, cuando se cansa de estar clavada a la argamasa, cuelga alegremente, salta sobre una ventana y sigue su camino tan tranquila.

Cuando le parece conveniente, o sea, después de balancearse por toda la pared, se cuela por otra ventana, como quién no quiere la cosa, para dispensar su preciada energía eléctrica al interior del local. Ad maiorem gloria dei...
Una vista de conjunto, nos permite apreciar las cinco líneas, adosadas a la pared, y el recorrido completo del cable por el muro curvo, a modo de guirnalda festiva, sobre las ventanas.
Si retrocedemos, un poco más, acabaremos por comprender –tras reaccionar del pasmo, que nos había dejado paralizadas las neuronas-, que se trata de un templo parroquial, del ábside de un templo románico del s.XII. En cuya torre igualmente románica, como complemento ideal, existen otros dos cajetines, de entrada y registro de corriente, de los que sale otro precioso cable ondulante, que se introduce por una pequeña aspillera.
Para completar el ornato del dicho templo de La Asunción, en época incierta se le adosó una “simpática” y maciza galería de ladrillo –que debe sustituir, una galería románica desaparecida-, sobre la que se levantó un camaranchón de “usos múltiples”, para goce de ratas, arañas, vencejos y murciélagos.
La galería, que “protege” de los elementos la portada románica –aunque sólo sea, con valor de simple presunción-, se encuentra interiormente así de “bien cuidada”, diríamos que “en estado de revista”.
En consecuencia, la sencilla portada, está “a juego” con el resto: encalada, desconchada y saturada de humedades. Las sirenas afrontadas de los capiteles, parecen conversar en voz baja sobre su triste destino
Y como por aquí tienen un gran espíritu de superación, respecto al ornato de su templo, algunos voluntariosos “artistas locales” han dado lo mejor de su ingenio para rematar la decoración de estos venerables muros.
¿Qué de cuál pueblo estamos hablando? Lean las placas cerámicas sitas sobre la portada de su ayuntamiento, justo frente al “templo eléctrico”, donde dice claramente: “Pueblo de Fuentelarbol, Partido de Almazán, Provincia de Soria”.

A quien corresponda: Ya comprendemos que, con gran inteligencia, usted está esperando algún cortocircuito benefactoramente incendiario, que le libere del laborioso trabajo de restaurar el templo en este momento, cuando las reparaciones serían miserablemente baratas y sin mérito alguno. No cabe duda que es mucho mejor, pero incomparablemente mejor, esperar a que todo arda y se derrumbe, para incluir el templo en algún “Plan Románico” –norte, sur, este u oeste- que lo restaure integralmente. Eso deja mucho más beneficios, económicos y de imagen...
No obstante, nosotros, que somos personas mezquinas y de corta visión de futuro, preferiríamos que reparase ahora tales desaguisados, que renunciase a su cuota de “gloria” y restaurase por poco precio, sin alharacas propagandísticas, sin beneficios económicos...
Si no lo hace, vaya a picota y cepo, a ser posible con una caja eléctrica y un cable de lo mismo rodeando su lugar de penitencia, a ver si hay suerte y donde menos se espera salta la chispa.
Salud y fraternidad.

martes, 13 de octubre de 2009

Vida social


¡Qué tiempos aquellos, que hasta en nuestros pueblos teníamos noticias del corazón!

miércoles, 5 de agosto de 2009

Los Urquía

En el Blasonario de la consanguinidad iberica, de 1980, escrito por Ampelio Alonso-Cadenas López, Vicente de Cadenas y Vicent y Liliana Ruiz Carrasco, aparece el apellido Urquía como originario de Valderrodilla (Soria) y radicado en Avila, Madrid y Jaén. En gules, dos cabezas de lobo, de oro, goteando sangre.